domingo, 6 de agosto de 2006

1 año, 100 posts


Cuando vi que se aproximaba el aniversario de este diario y que faltaban pocos posts para llegar al centenar, hacerlo coincidir se me hizo irresistible. Queriéndolo o no este diario ha formado parte de mi vida durante este año, de la misma manera que mi vida se ha colado poco a poco en este diario. Ahora ha llegado el momento de cerrarlo y dejar un poco la blogosfera. Esto no es un adiós definitivo: parte de mi permanecerá en estos 100 posts, y no descarto que algún día vuelva a reabrir este diario, pero ahora no puedo seguirlo como me gustaría. Seguro que os echaré de menos, porque me habéis aportado grandes cosas tanto con vuestros comentarios como con la lectura de vuestros blogs. Y no dudéis que si puedo me dejaré caer por ellos. Un placer haberos conocido. Un placer haberos tenido aquí. Besos y abrazos a tod@s.

Humbert

sábado, 5 de agosto de 2006

viernes, 4 de agosto de 2006

Cartas a Dolores (y V)


Querida Dolores,

Esta es la última carta que te escribo. Las escribía por mí, porque necesitaba escribirlas, pero tengo que dejar de hacerlo. Algunas de estas cartas no enviadas, llegaron a ti, y las leíste con ojos de diferentes mujeres. Otras, como tenía que ser, simplemente se perdieron en la inmensidad. Han sido un vehículo por el que expresarme. Han sido una manera de acercarme más a lo que soy, al mismo tiempo que me permitían alejarme de la realidad. Ahora tengo que acercarme a esa realidad en el que las pieles se rozan y te miran a los ojos. Debo olvidarme de este otro mundo en el que sigues siendo mi Lolita. Debo dejarte ser Dolores. Fue bonito. Fue un sueño. Fue.

Tuyo irrespetuoso,
Humbert.

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jueves, 3 de agosto de 2006

Els quaderns d’en Marc – Anònim

Un dia de l’any 1968, cap a la tardor, vaig rebre una visita en aparença prou innocent i, al capdavall, ben normal: un lector si fa no fa de la meva mateixa edat volia que li dediqués uns llibres. Com tants d’altres abans d’ell, ho aprofità per quedar-se una estona a xerrar. Va semblar-me un home simpàtic, de tarannà obert, i, si més no superficialment, vam coincidir en moltes coses. Se’l veia interessat per saber què pensava d’una sèrie de problemes que tots dos consideràvem importants, i no estalvià pas les preguntes.

Al cap de tres dies, telefonà per demanar-me si em vindria bé de rebre’l de nou, a l’hora que fos; feia una feina de carrer, per compte d’altri, que no l’obligava a jusificar minuciosament el temps que esmerçava en les seves gestions. Va avançar que, ara, volia parlar-me d’un assumpte que el preocupava i sobre el qual creia que podria donar-li un bon consell. No va voler precisar més i vam convenir que ens veuríem l’endemà passat l’altre a primeres hores de la tarda.

Va presentar-se puntualment i, un cop instal•lats al meu despatx, va confesar-me que ja habia estat temptat de referir-se a aquell afer en el curs de la primera visita, en confirmar-se segons ell, que jo era la mena de persona que s’havia imaginat en llegir-me. No s’hi atreví, però, i li calgueren més de quaranta-vuit hores de reflexió per decidir que, entre tota la gent que coneixia, no podia confiar-se a ningú més. Jo tenia l’avantatge, afegí, de no formar part del cercle de les seves relacions socials o professionals i d’haver demostrat, amb els meus escrits, que dins del que permetia la situació, i amb això al•ludia sobretot la censura, no em deixava impresionar per cap tabú.

Es tractava, concretament, del següent: durant uns quanta anys, entre els vint-i-nou i els trenta-quatre, havia anat omplint tot de quaderns amb la relació circumstanciada de les seves experiències eròtiques més notables, les quals, va dir, li semblava que sortien una mica del corrent, i ara no sabia què fer-ne: si destruir-los o conservar-los.



Los cuadernos de Marcos - Anónimo (Traducción)

Un día del año 1968, hacia el otoño, recibí una visita en apariencia inocente y bien normal: un lector, más o menos de mi edad quería que le dedicara unos libros. Como tantos antes que él, lo aprovechó para quedarse un rato a charlar. Me pareció un hombre simpático, de carácter abierto, y, aunque solo fuera superficialmente, coincidimos en muchas cosas. Se le veía interesado en saber que pensaba de una serie de problemas que los dos considerábamos importantes, y no se ahorró las preguntas.

Pasados tres días, me telefoneó para pedirme si me vendría bien volver a recibirlo, a cualquier hora; trabajaba en la calle, por cuenta ajena, sin tener que justificar minuciosamente el tiempo que tardaba en sus gestiones. Adelantó que ahora quería hablarme de un asunto que le preocupaba y sobre el cual creía que yo podría darle un buen consejo. No quiso precisar más, y convenimos que nos viéramos en dos días, a primera hora de la mañana.

Se presentó puntualmente y una vez instalados en mi despacho, me confesó que ya había estado tentado de referirse a aquel asunto en el transcurso de su primera visita, al confirmarse, según él, que yo era del tipo de persona que se había imaginado al leerme. Pero no se atrevió, y le costó más de cuarenta y ocho horas de reflexión decidir que, entre toda la gente que conocía, no podía confiar en nadie más. Yo tenía la ventaja, añadió, que no formaba parte de su círculo social o profesional, y le había demostrado, con mis escritos, que dentro de lo que permitía la situación, y con esto aludía sobretodo a la censura, no me dejaba impresionar por ningún tabú.

Se trataba, concretamente de lo siguiente: durante unos cuantos años, entre los veintinueve y los treinta y cuatro, había ido llenando una serie de cuadernos con la relación circunstanciada de sus experiencias eróticas más notables, las cuales, me dijo, le parecían que se salían un poco de lo corriente, y ahora no sabía que hacer con ellos: si destruirlos o conservarlos.



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miércoles, 2 de agosto de 2006

Me esperaste

Me esperaste en el parking, junto a mi coche. No necesitaste decir nada. Entramos en mi casa sin encender ninguna luz. Conoces el camino a mi dormitorio, igual que conoces el camino que conduce al placer. Tus manos me desvistieron para que tus dedos pudieran sentir como mi piel se erizaba a tu tacto. Trazaste una línea partiendo de mi frente, bajando por mi nariz, deteniéndote en mis labios, acariciando mi barbilla, atravesando mi pecho, llegando a mi abdomen , para perderse en el vello de mi pubis y llegar a mi pene excitado, que poco a poco iba creciendo dentro de tu mano. Tus labios se pierden en mi pecho. Apoyado en la pared, me dejo hacer hasta que no resisto más la tentación de esas dos tiras que sujetan tu escueto vestido de verano sobre tus hombros. Cae al suelo y deja tu cuerpo casi desnudo, cubierto solo por el blanco del tanga que perfila tu sexo. Mi boca se pierde en tu cuello. Mi lengua y mis labios acarician suavemente cada centímetro de tu piel desde tu nuca hasta la base de tu mandíbula. Es ahora tu espalda la que se apoya en la pared. Mi mano se desliza por tu muslo para sujetar tu pierna en alto. Así sujeta entro dentro de ti a golpes de cadera, con todo mi cuerpo en tensión, contrayendo y relajando mis músculos en cada envestida. Tus brazos rodean mi cuello y tus piernas mi cintura. Nuestros cuerpos sudorosos se tensan más y más, hasta que estallan en un orgasmo.

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martes, 1 de agosto de 2006

Puntos suspensivos



"Puntos suspensivos" es un video que solo podía hacer un artista como mi amigo Xavi.

No he podido evitar postearlo.
No he podido evitar postearlo y sentir alegría por ellos.
No he podido evitar postearlo y sentir un vacío en mi interior.


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viernes, 28 de julio de 2006



"Necesitas mucha pasión en la vida,
porque todo lo que hagas con placer,
lo harás bien"

Juan Manuel Fangio

viernes, 21 de julio de 2006

Diario de una ninfomana - Valérie Tasso

Perdí mi virginidad un 17 de julio de 1984, a las 02.46.50 de la madrugada. A los quince años, un momento así no se puede olvidar nunca.
Pasó durante unas vacaciones en la casa de la abuela de mi amiga Emma, en un pueblo de montaña.
Enseguida me encantó aquel lugar, que olía a eternidad, y el grupo de chicos con quien salíamos. Pero sólo uno me había llamado la atención: Edouard.
La casa de la abuela tenía un jardín precioso y estaba situada justo al lado de un pequeño río que daba frescura al ambiente veraniego. Enfrente había un campo con hierba de más de un metro de altura, propia de los lugares donde suele llover mucho. Emma y yo pasábamos tardes enteras escondidas allí, acostadas, charlando con los chicos, y aplastando la hierba con el peso de nuestros cuerpos, hinchados por la pubertad. Por la noche, escalábamos los muros de la casa para volver a juntarnos con los chicos y flirtear.
Nunca le dije nada a Emma de lo sucedido. Una noche Edouard me llevó a su casa. Me acuerdo que no sentí nada, sólo una inmensa vergüenza por no haber sangrado, a la vez que esa extraña sensación de haberme hecho pipí en la cama. Me fui de su casa camuflada por el ruido de la cadena del baño, de la que había tirado para disimular mis pasos en la escalera.

martes, 18 de julio de 2006

Necesidades

No me gusta seguir las modas, pero en este caso no puedo evitarlo. Mejor dicho, no quiero evitarlo. Eva Longoria está de moda y me ha cautivado con esa sonrisa. Necesitaba esa sonrisa. Cada día tendrían que sonreirnos así: los días serían mucho mejores rodeados de sonrisas como ésta.

viernes, 14 de julio de 2006

Ligeros libertinajes sabáticos – Mercedes Abad


“Malos tiempos para el absurdo o Las delicias de Onán”

Todos recordaron durante mucho tiempo la conmoción que causó aquel acontecimiento, cuyo eco fue ampliado hasta la náusea por la prensa amarilla. Las opiniones se dividieron rápidamente en dos facciones opuestas. La primera condenaba a Bernabé Lahiguera mientras la segunda intentaba tener en cuenta las absurdas circunstancias en las que se produjo la muerte de Dolores de la Borbolla.
La mayoría de las personas que aseguran tener una dosis suficiente de sentido común –sin mencionar siquiera una cuestión tan necesaria en estos casos como el sentido del humor- no se preguntaron cómo puede razonablemente alojarse un tapón de champagne en una cavidad vaginal. Estaban convencidos de que se trataba de un caso claro de asesinato. Tras violación, naturalmente. Y todo dentro de los imprevisibles cauces de la lógica. Pero la vida no tuvo el buen gusto de detenerse ante semejante hipertrofia de consideraciones lógicas.

martes, 11 de julio de 2006



"Hay dos tragedias en la vida:
una es no conseguir lo que se desea.
La otra es conseguirlo."

Oscar Wilde

martes, 4 de julio de 2006

Sabías…

Sabías que a esas horas no había nadie en la piscina climatizada. Sabías que no me negaría si me lo pedías con esa mirada. Desde que nos habíamos reencontrado en la playa esa tarde, no paraste de jugar conmigo. Sabías que, aunque yo fuera el mayor, tú tenías el control. Sabías que lo que pasara esa noche, lo decidías tú. Con dos rápidos movimientos de tus manos la camiseta y la faldita que te cubrían cayeron al suelo, dejándome contemplar de nuevo tu cuerpo, que el bikini no hacía más que realzar. Te zambulliste en las negras aguas a oscuras. Solo un gran ventanal dejaba entrar el reflejo de las luces de la calle. Distes unas brazadas mientras yo te contemplaba. Sabías que te miraba. Eso te gustaba. Eso me excitaba. El rumor del agua era lo único que se escuchaba. Alcanzaste la escalera y tu cuerpo emergió del agua. Me sonreíste y corriste a abrazarme, mojándome la ropa con el agua que te cubría. Te pusiste de puntillas para que tus labios humedecieran los míos, mientras tu fría y mojada mano me acariciaba la nuca, produciendo el efecto contrario al que se supone tiene el agua fría. Mis manos bajaron acariciando tus costados hasta alcanzar los lazos que sujetaban la braguita de tu bikini. Éste cayó al suelo dejando al descubierto tu hermoso y suave pubis.

jueves, 29 de junio de 2006

A cuatro manos y dos sexos

Cierras los ojos, dejando reposar tu cuerpo en el sofá dónde estás sentada. Sientes como las yemas de mis dedos recorren tus hombros desnudos. Suavemente hacen caer el tirante del body que cubre tus senos. Mis dedos descienden por tu piel hasta rozar suavemente la aureola que rodea un pezón ya duro. Mis labios se posan sobre tu cuello para que mi lengua note el calor de tu piel mientras se acerca al lóbulo de tu oreja, introduciéndolo dentro de mi boca, humedeciéndolo con mi saliva, al igual que tus jugos humedecen tu sexo. Tu boca deja escapar ya gemidos de placer que son acallados por mis labios sobre los tuyos...

...saboreo tus labios con mi lengua, mientras mis manos se cuelan por tu camisa abierta. Dejo que tu boca y la mía jueguen a encontrarse, que se fundan, que las lenguas se entrelacen, anticipando placeres más profundos. Mis manos han seguido hacia tu espalda, la camisa se ha caído... estoy tan cerca que puedo notarte erecto ya bajo la ropa...

...y desabrochas mi pantalón para tomar mi sexo en tus manos, y sentir como crece más y más con cada movimiento de tus dedos. Los míos se pierden ahora por debajo de la fina tela que cubre tu húmedo sexo. Me empujas a la cama, ya libres de ropa los dos, para entrelazar nuestros cuerpos en un baile prohibido, en un baile de lujuria, en un baile que nos llevará de placer en placer. Noto cómo...

...noto cómo tu boca se acerca a mis piernas, asciende por el interior de los muslos, recoge una gotita de mis jugos que se ha quedado cerca de las ingles y se acerca hacia el clítoris...

...no resisto la tentación de abrir tus labios con mis dedos para descubrir tu clítoris ya duro. Mi lengua recorre tus labios, dejando de lado ese palpitante botón que reclama atención. Tus manos acarician mi pelo, lo estiran y hacen que me introduzca más en tu sexo. Con cada lametazo me aproximo más a ese punto de placer. Tus jugos hacen que los dedos que introduzco en tu sexo estén cada vez más y más cubiertos de tus fluidos. Te dejas llevar entre jadeos, para con solo rozar tu clítoris, inundarme de tu orgasmo...

... me has dejado exhausta pero no me concedo un momento de reposo. Mis manos te recorren ansiosamente, te buscan y te encuentran. Juegan con tus alrededores, describen círculos que se van centrando, te rodean sin llegar a su meta. Mi boca las sigue, golosa. Suspiras al notar mi aliento que baja por tu vientre y te abandonas al sentir mi lengua recorriendo tu sexo...

...cierro los ojos para recibir del exterior solo las sensaciones de tu lengua en mi sexo, que no hace más que palpitar dentro de tu boca. Tus manos acarician el interior de mis muslos, rozando levemente en cada movimiento mis huevos, que poco a poco se van poniendo duros ante la inminente eyaculación...

...puedo ver en tu cara la cercanía del gozo, puedo notar en mi boca la vibración de tu carne... pero no quiero que llegues tú solo... me subo sobre ti, te beso, yo misma te conduzco con mis manos para que tu sexo me llene hasta el fondo, me muevo a mi ritmo, que acompaso al tuyo...

...y yo gusto de mi sexo dentro del tuyo, recorro tu vientre con mi mano, suavemente hasta alcanzar tu pecho que viste piel erizada y sudada. Tu cuerpo se mueve rítmicamente sobre el mío. Tus brazos tras mi cabeza me sujetan, mientras nuestros ojos se miran para decírselo todo. No creo que pueda aguantar mucho más antes de explotar en tu interior...

... humedad, sudor, jadeos... siento la vibración de tu placer a la vez que vuelve el mío. Caigo sobre tu pecho. Aún abrazados, empieza a regresar la conciencia a mi cuerpo. Vemos venir la noche mientras aún susurramos nuestros deseos.

miércoles, 28 de junio de 2006


"A veces podemos pasarnos años sin vivir en absoluto,
y de pronto toda nuestra vida se concentra en un solo instante"

Oscar Wilde

Si dios fuera mujer - Mario Benedetti


¿Y si Dios fuera una mujer?
Juan Gelman


¿Y si dios fuera una mujer?
pregunta juan sin inmutarse

vaya vaya si dios fuera mujer
es posible que agnósticos y ateos
no dijéramos no con la cabeza
y dijéramos sí con las entrañas

tal vez nos acercáramos a su divina desnudez
para besar sus pies no de bronce
su pubis no de piedra
sus pechos no de mármol
sus labios no de yeso

si dios fuera mujer la abrazaríamos
para arrancarla de su lontananza
y no habría que jurar
hasta que la muerte nos separe
ya que sería inmortal por antonomasia
y en vez de transmitirnos sida o pánico
nos contagiaría su inmortalidad

si dios fuera mujer no se instalaría
lejana en el reino de los cielos
sino que nos aguardaría en el zaguán del infierno
con sus brazos no cerrados
su rosa no de plástico
y su amor no de ángeles

ay dios mío dios mío
si hasta siempre y desde siempre
fueras una mujer
qué lindo escándalo sería
qué venturosa espléndida imposible
prodigiosa blasfemia



Cartas a Dolores (IV)

Querida Dolores,

Ya has dejado de ser una niña a los ojos de la sociedad. Pero tú, yo, y seguro que alguien más, sabemos que, si alguna vez lo fuiste, de eso hace tiempo. Pronto emprenderás tu primer viaje de adulta. Te irás para crecer por dentro y por fuera, y a tu regreso, te esperan aún más cambios. Aprovecha el miedo que sientes para descubrirte a ti misma, para descubrir tus límites, tus capacidades, que están más allá de lo que piensas. Todas las nuevas experiencias que vivirás en esta primera etapa te prepararán para las siguientes, para tu nueva vida. Rompe con lo que hasta ahora te ha hecho sufrir, para en el futuro recordarlo como algo que pasó y te hizo mejorar. Busca la felicidad en cada cosa que hagas, sin pensar en lo que un emperador romano quiera conquistar ni que casa nueva te aguarda a 700 kilómetros de donde tú estás. No existe una sola oportunidad en la vida. Puedes elegir la que prefieras, así que no sufras más que lo mínimo por las que dejes pasar. No creas en el destino. No te conformes con lo poco que te quieran dar. No te conformes con ser una más. Los labios pueden mentir. Los gestos pueden mentir. Las palabras pueden mentir. Los ojos no. Mira los tuyos en el espejo y convéncete de que eres única, de que eres especial. Cuando encuentres eso mismo reflejado en otros ojos, sabrás que merecerá la pena.

Sé que no eres para mí. Que serás de otro. Que ya has sido de otros. Pero porque aún late el deseo en mí, tu felicidad será la mía. Tu amor, será el mío. Celebraré tu suerte. Sufriré tu dolor. Porque no sé concebir mi relación contigo de otra manera. Porque eres una mujer y yo soy un hombre. Aunque sigas siendo Lolita. Porque sigues siendo Lolita.

Irrespetuosamente tuyo

Humbert

lunes, 26 de junio de 2006

Nueva cabecera


Aprovechando la censura que he recibido por parte de photobucket.com, he querido introducir una nueva imagen en la cabecera de este blog. El desnudo pintado por Amadeo Modigliani ha dejado su lugar a la reproducción de la obra de Celedonio Perellón titulada “Nínfula acostada” (1994). No sé aún sí será la imagen definitiva, ya que me rondan por la cabeza un par de ideas, a propósito de ciertas fotos. De momento espero que os guste la obra de Perellón.

viernes, 23 de junio de 2006

Una mujer desnuda – Lola Beccaria

Esta noche me siento excitada. No en el sentido que se da a la palabra excitación normalmente. No. No estoy excitada desde un punto de vista sexual. En realidad siento una energía que si no saco fuera se me va a pudrir por dentro. ¡Cuántas veces me he sentido así y no he sabido qué hacer con lo que se me cocía en el interior, volviéndome entonces, según las circunstancias, un perro rabioso o una frígida cariátide! Es curioso el tópico de que cuando una mujer reacciona desabridamente o de manera seca ante los demás eso significa que “está mal follada”. Aunque es un comentario por lo común masculino, yo solía identificarme con esa opinión. Me parecía fundamental estar bien follada, y no me paraba a indagar acerca de otros motivos que pudiesen generar tanta acritud o malhumor como la falta de una vida sexual en condiciones. Ya no pienso así. Hay muchos tipos de energía, y por cada una de ellas, un tipo de frustración diferente, en el caso de que no la saquemos fuera, de que no la empleemos en aquello para lo que ha surgido dentro de nosotros.

martes, 20 de junio de 2006

De lo que es apropiado y lo que no

Al parecer he incumplido los términos que los Sres. de Photobucket.com consideran deben regir su servicio. Todas las imágenes de desnudos, que yo creía bellas y de buen gusto, las han cambiado por signo de imagen no adecuada y censurada.

Sinceramente creo más adecuada y bonita esta imagen
antes que esta otra que simplemente enlazo y que he encontrado alojada en photobucket.com ( el cuerpo ensangrentado de un niño de meses muerto después de un bombardeo en Irak )

Poco a poco iré volviendo a colocar las fotos que han sido censuradas (casi me siento importante: consideran que debo ser censurado). Y como era de esperar, seguiré publicando posts con las imágenes que considere oportunas.

domingo, 18 de junio de 2006

Y Dios creó a la mujer


Lo siento pero no contiene fotos de hombres....Tendréis que investigar si existe un "y Dios creó al hombre", aunque seguramente alguna de vosotras ya tiene localizada alguna página...

miércoles, 14 de junio de 2006

Rosario Tijeras

Película de Emilio Maillé ambientada en el Medellín de los 80.


sexo, balas, dolor y placer


Belleza y morbo de la mano y el cuerpo de Flora Martinez

domingo, 11 de junio de 2006

Ausencia


Mi larga ausencia después de mi fugaz regreso merece una explicación: mis vacaciones no fueron tales, y el trabajo me ha absorbido más de lo deseable. Acostumbro a trabajar para vivir, pero últimamente ese castigo divino que se nos impuso al expulsarnos del paraíso ha hecho que tuviera que sacrificar el tiempo que dedicaba a mis obsesiones en la blogosfera. Pero ya estoy de vuelta. No con todo el tiempo que desearía poder dedicaros a tod@s vosotr@s y a este diario, aunque sí con el suficiente para poder internarme de nuevo en estas pasiones. Es un placer leer vuestros comentarios de todo este tiempo (tienen una pequeña respuesta en los comentarios del post anterior) y es un placer compartir este espacio. Un placer que disfruto enormemente.

lunes, 15 de mayo de 2006


"Nunca vayas por el camino trazado.
Conduce hacia donde otros han ido ya."


Alexander Graham Bell

lunes, 24 de abril de 2006

Un día sin sonreír, es un día perdido.

Se me hace difícil, pero tengo que hacerlo. No es mi intención dejar de postear ni dejar de visitar vuestras casas, pero ahora mismo, por ritmo de trabajo, y más adelante, por unas merecidas vacaciones que necesito tomar, me es imposible seguir con este blog. Espero volver el quince de mayo. Sed felices. Besos y abrazos a tod@s.

viernes, 21 de abril de 2006

Memoria de mis putas tristes - Gabriel García Márquez

"El año de mis noventa años quise regalarme una noche de amor loco con una adolescente virgen. Me acordé de Rosa Cabarcas, la dueña de una casa clandestina que solía avisar a sus buenos clientes cuando tenía una novedad disponible. Nunca sucumbí a ésa ni a ninguna de sus muchas tentaciones obscenas, pero ella no creía en la pureza de de mis principios. También la moral es un asunto de tiempo, decía, con una sonrisa maligna, ya lo verás. Era algo menor que yo, y no sabía de ella desde hacía tantos años que bien podía haber muerto. Pero al primer timbrazo reconocí la voz en el teléfono, y le disparé sin preámbulos:
- Hoy sí."

miércoles, 19 de abril de 2006

35

No soy muy partidario de este tipo de celebraciones, pero dado el carácter personal que esta tomando últimamente este blog, y coincidiendo en que es un número redondo, me ha parecido adecuado aportar este dato sobre mí: hoy cumplo treinta y cinco años. Una vez escritos me parecen muchos, pero puedo asegurar que han pasado como un suspiro. A esta edad tendría que tener muchas cosas resueltas, pero no es el caso. Si hago un balance de mi vida, tengo importantes temas pendientes: no tengo casa propia, ni pareja con quién compartirla; no he estado en un mismo trabajo más de cuatro años, siempre buscando uno que me llenara por completo; no me siento orgulloso de mi mismo, pero tengo la esperanza de que algún día sí lo esté. Y eso es lo que me mueve en este mundo: la ilusión de conseguir aquello que deseo, de compartirlo con la mujer de mi vida, de ser yo mismo y estar satisfecho de ello. Quizás sea pedir mucho, pero treinta y cinco no se hacen cada día.

domingo, 16 de abril de 2006

"El sátiro" de R.Zabaleta


"Sus gustos eran simples: comida, bebida, mujeres y libros. ¡Y un baño privado! de eso no podía prescindir."

"Trópico de cáncer" Henry Miller.

martes, 11 de abril de 2006

La flaqueza del bolchevique - Lorenzo Silva

Era lunes y como todos los lunes el alma me pesaba ahí mismo, abajo del saquito de los cojones. Una tarde pensé que el alma era una tercera bola que llevaba ahí colgando y que me servía tan poco como me servían las otras dos. Desde entonces, cuando es lunes y el alma me pesa, siento ese bulto y esa carga abajo del todo, peleando con la tela elástica del slip.

Yo no fui siempre un tipo con el alma entre los cojones. Durante bastantes años ni siquiera decía palabrotas, y hasta utilicé durante otros muchos un vocabulario abundante y selecto. Ahora he decidido que la vida no merece arriba de quinientas palabras y que las más a propósito son palabrotas, pero no es que nunca haya pasado de aquí, sino que he llegado aquí. Muchos capullos se atascan donde yo estoy ahora al poco de nacer y se quedan aquí para siempre. Yo he venido hasta aquí pasando por otros sitios antes, y algunos de ellos olían bastante mejor, aunque nunca duró demasiado. Puede parecer que más habría valido ser desde el principio uno de esos capullos que no ven mundo ni conocen otros sitios que huelen mejor. Y a mí me lo parece. Si toda mi vida hubiera sido un capullo ahora estaría contento, y no acordándome de que aquel día era lunes y el alma me pesaba encima del slip.

domingo, 9 de abril de 2006

"Una de las supersticiones del ser humano
es creer que la virginidad es una virtud"

François Marie Arouet (Voltaire)

jueves, 6 de abril de 2006

Piso nuevo

Llego al portal y vuelvo a mirar el SMS. Levanto la vista y busco el 966 en el gran panel del interfono:

- ¿sí?
- ¿Ana? Soy Humbert.


La puerta se abre con un leve zumbido. Salgo del ascensor y miro a un lado y a otro del pasillo. Al final del pasillo de la izquierda veo una luz que se escapa por una puerta entreabierta. Ana me recibe con dos besos.

- pasa, pasa, como si estuvieras en tu casa. No es muy grande pero para mí sola es suficiente. Ves, este es el comedor, con la cocina americana. En esta habitación tengo montado mi pequeño estudio. Este es el baño y este el dormitorio. El piso se ve rápido. Bueno, dime ¿qué te parece?

- Me gusta. Y además es tuyo. Bueno tuyo y del banco. Ten, he traído un par de botellas de Enate para la cena, que se que te gusta. Y seguro que al David y la Mar, también. Por cierto, ¿no han llegado todavía?


Ana desvía un momento la mirada y percibo una leve rojez que llegar a sus mejillas. Sus ojos me vuelven a mirar:

- Es que Mar me ha llamado para decirme que no podían venir hoy. Al final no han podido dejar al David pequeño con la abuela. Me han dicho que ya vendrán otro día a ver el piso. Estaremos tú y yo solos. ¿Te importa?

Sé que es mentira. Y ella sabe que yo sé que es mentira, pero los dos seguimos con el juego: “pues claro que no. Casi mejor. Así tocamos a más.” Ese “así tocamos a más” me ha salido con los labios esbozando una media sonrisa y en un tono de voz que no quiero que deje lugar a dudas de la doble intención de la frase.

Nos sentamos a la mesa donde había preparado un pica-pica con jamón, queso, tortilla de patatas y croquetas. Abrimos una de las botellas de vino y empezamos una conversación sobre el nuevo piso, sobre el traslado de los muebles, que si los vecinos habían sido muy amables, que si hay que ver que bonita que era la piscina, que en verano viniera cuando quisiera a bañarme, que ella encantada, que si me agobiaba mucho el nuevo trabajo, que si me iba a quedar muchos días, que si hay que ver lo que han cambiado de costumbres el David y la Mar por culpa del niño, que qué grande que se estaba haciendo, que si en la tienda ahora estaban con poco trabajo, que a ver cuando me pasaba a ver las cosas que tenían…

La botella de vino se acabó. Abrimos la segunda y nos sentamos en el sofá: “Lo siento pero no he comprado nada de postre” se excuso Ana. “¿Seguro que no tenías previsto nada de postre?” Los colores volvieron a subir a sus mejillas. Ella se dio cuenta. “Uff! Hay que ver como sube el vino ¿no?”. Volvió a desviar la mirada. Con mis dedos por debajo de su barbilla levanté su cabeza hasta que volvió a mirarme. “No creo que el vino tenga mucho que ver en esto” dije mientras pasaba mi mano por detrás de su cuello, acercando su cabeza a la mía. Nos besamos. Ella se dejo llevar, para después tomar la iniciativa. En realidad, la iniciativa había sido suya, invitándome a cenar con la excusa de estrenar la nueva casa, y con la coartada de nuestros amigos. Lo único que estaba haciendo era retomar el mando de la situación.

La ropa tardo poco en estar tirada por el suelo, y nosotros tirados en la alfombra. Nuestros cuerpos desnudos se dejaban explorar por las manos del otro. Mientras ella me acariciaba la espalda, incluyendo dónde esta deja de llamarse así, yo volvía a tener una mano en su nuca mientras la otra acariciaba uno de sus pechos. Siempre me habían gustado esos pechos. De una forma perfecta, se dejaban entrever, en más de una ocasión, bajo esas blusas que solía utilizar sin sujetador. Nuestros sexos se rozaban a cada movimiento de nuestros cuerpos. El mío ya del todo duro, y el suyo humedeciendo el mío a cada roce. Su mano dejó mi culo para acariciar mi pene, subiendo y bajando sus dedos por toda su extensión. Lo acercó a la entrada de su coño y con un movimiento de cadera ya lo tenía dentro. Nuestras lenguas no dejaban de entrelazarse mientras su cadera iba adelante y atrás.

La tumbé sobre su espalda. Ella se apoyó en sus codos para mantener su cuerpo elevado, mientras que ahora era yo el que se movía para follarla una y otra vez. Nuestras frentes sudorosas se apoyaban una en la otra, mientras nos resistíamos a besarnos. Ese deseo contenido de besarnos aun hacía más intenso el contacto de nuestros sexos. Noté como sus jadeos se aceleraban y sus jugos resbalaban por los labios de su sexo. Mi polla empezó a dar espasmo justo antes de dejar escapar mi semen dentro de ella. Y fue entonces cuando nos besamos de nuevo. “Ya hemos estrenado el comedor, pero aún nos quedan habitaciones” me dijo.

La cogí en brazos y así, desnudos, la lleve hasta el dormitorio. La cama era grande, de esas tipo japonés, muy bajas, y presidiendo la habitación, una gran reproducción del fresco de la creación de Miguel Ángel. ”Ahora me parezco bastante a Adán” le dije señalando con la cabeza mi flácido pene. “Si pero él aún no tenía a su Eva, como tú ahora.” La deje sobre la cama, quedándose ella de rodillas y yo de pie. Empezó a acariciarme de nuevo la polla. Ésta no tardo en reaccionar a esos estímulos manuales. Antes de que volviera a elevarse totalmente, se la metió en la boca y empezó a jugar con su lengua. Sus manos apretaban mis glúteos, que a la vez también estaban apretados, debido a la posición adelantada de mi cadera, que le ofrecía aún más mi sexo. Mi polla alcanzó enseguida su tamaño máximo en el interior de su boca. Ella la sacó y levantándola un poco, se puso a lamer mis huevos. Los beso, y recorriendo de nuevo mi pene con su lengua, volvió a metérselo en la boca. No hacía mucho que me había corrido, pero si ella continuaba así, no tardaría en volver a hacerlo. Acaricié su pelo y suavemente, con mis dos manos sujetándole la cabeza, la aparte de mi sexo. La tumbé sobre la cama y fui besándola por todo el cuerpo, descendiendo hasta llegar a su sexo. Ella ya me esperaba con las piernas abiertas, incluso elevándose un poco, para ofrecerme unos rosados y húmedos labios. Empecé a pasar mi lengua por esos labios, a la vez que mis manos pasaban por debajo de su cuerpo, sosteniendo en ellas su culo, manteniendo esa mínima elevación de su cadera. Noté como ella se dejaba ir por el placer, relajando todos sus músculos. Mi lengua penetraba, cada vez, un poco más en su interior con cada lametazo. Dejé caer su culo sobre las suaves sabanas para, con mis manos, poder abrir un poco los labios de su sexo. Su clítoris se me presentó duro y excitado. Solo pasar la yema de mi dedo sobre él, le producía convulsiones por todo su cuerpo. Sus fluidos llegaban con mayor intensidad a mis labios. Así tumbada, con la cabeza ladeada, los ojos cerrados, y abandonada al placer, volví a penetrarla, sujetándole las piernas en alto a la vez que con mis pulgares le acariciaba la oquedad de la parte posterior de sus rodillas. Con sus manos se acariciaba sus propios senos, que se movían al ritmo de mis envestidas. Me volví a correr dentro de ella, para después dejarme caer a su lado. El vino y el sexo había dejado nuestros cuerpos con ganas de cama, pero solo para dormir. El resto de habitaciones tendrían que esperar a la mañana siguiente.

miércoles, 5 de abril de 2006

Buscando Lolita

Una bloggera me ha dicho: "Mr. Humbert, te estoy empezando a poner la cara de James Mason...", lo que me ha hecho pensar en el casting de las dos versiones cinematográficas del clásico de Nabokov:
en 1962, Stanley Kubrick eligió a James Mason y a Sue Lyon,
y en 1997, Adrian Lyne eligió a Jeremy Irons y a Dominique Swain.
Ya puesto en castings, para una versión española del libro de Nabokov, hay una serie de actrices que podrían haber encarnado a Lolita en algún momento de su carrera (de hecho alguna ya ha interpretado papeles parecidos):
 
Ingrid Rubio

Elena Anaya
 
Maria Valverde
 
Aida Folch

Irene Montalà
 
Cristina Brondo
Yo me reservo el papel de Mr. Humbert. Para el papel de Lolita, ¿alguna candidata más? Acepto sugerencias de cualquier nacionalidad y época, como por ejemplo...
 
Natalie Portman

Jodie Foster
 
Melanie Griffith
 
Natassja Kinski

domingo, 2 de abril de 2006

"Las experiencias más importantes del hombre
son aquellas que lo llevan al límite."

Marqués de Sade

jueves, 30 de marzo de 2006

Trópico de cáncer - Henry Miller

Vivo en la Villa Borghese. No hay ni pizca de suciedad en ninguna parte, ni una silla fuera de su lugar. Aquí estamos todos solos y muertos.
Anoche Boris descubrió que tenía piojos. Tuve que afeitarle los sobacos y ni siquiera así se le paso el picor. ¿Cómo puede uno coger piojos en un lugar tan bello como éste? Pero no importa. Puede que no hubiéramos llegado nunca a conocernos tan íntimamente, Boris y yo, si no hubiese sido por los piojos.
Boris acaba de ofrecerme un resumen de sus opiniones. Dice que continuará el mal tiempo. Habrá más calamidades, más muerte, más desesperación. Ni el menor indicio de cambio por ningún lado. El cáncer del tiempo nos está devorando. Nuestros héroes se han matado o están matándome. Así, que el héroe no es el tiempo, sino la intemporalidad. Debemos marcar el paso, en filas cerradas, hacia la prisión de la muerte. No hay escapatoria. El tiempo no va a cambiar.
Estamos ahora en el otoño de mi segundo año en París. Me enviaron aquí por una razón que aún no he podido descubrir.
No tengo dinero, ni recursos, ni esperanzas. Soy el hombre más feliz del mundo. Hace un año, hace seis meses, pensaba que era un artista. Ya no pienso, lo soy. Todo lo que era literatura se ha desprendido de mí. Ya no hay más libros por escribir, gracias a Dios. Entonces ¿esto? Esto no es un libro. Es un libelo, una calumnia, una difamación. No es un libro, en el sentido ordinario de la palabra. No, es un insulto prolongado, un escupitajo a la cara del arte, una patada en el culo a Dios, al hombre, al destino, al tiempo, al amor, a la belleza… a lo que os parezca. Voy a cantar para vosotros, desentonando un poco tal vez, pero voy a cantar. Cantaré mientras la diñáis, bailaré sobre vuestro inmundo cadáver…

viernes, 24 de marzo de 2006

me gusta...

Perdido no establecía ningún tipo de limitación en su meme, pero yo he querido escribir un número redondo. Aquí tenéis 20 cosas que me gustan:



La calma después de una tormenta...
 
Viajar y conocer otros lugares y otras gentes...
 
Perder la noción del tiempo en una librería... 
 
Tomar un café mientras hablo con un amig@...
 
Conducir (sin tráfico)...
 
Sentarme frente al mar...
 
Cualquier cosa que cocine mi abuela (como el arroz con leche)...  
Los ojos que heredé de mi abuelo...
 
Callejear por Barcelona...
 
Ver jugar a Ronaldinho con la alegría que siempre lo hace...  
La belleza...
 
Nueva York...
 
Cenar con mis amig@s...
 
Ver jugar a los hij@s de mis amig@s. Crecen tan deprisa...
 
Una buena película en el cine...
 
El silencio y un buen libro...
 
Levantarme con ganas de comerme el mundo... 
 
Irme a dormir feliz de lo que he hecho durante el día... 
 
Escribir este blog y leer los vuestros...
  
La Mujer: sus curvas, sus besos, su aliento cálido en la oreja, dormir con ella, despertarme a su lado, verla dormir a mi lado, su mirada al despertar, su sonrisa al verme 
 
Siguiendo mi costumbre no se lo paso a nadie. Quién quiera es libre de hacerlo, aquí o en su blog. Estáis todos invitados a pasar un buen rato recopilando lo que os gusta. Yo me he divertido. Gracias Perdido.