viernes, 14 de julio de 2006

Ligeros libertinajes sabáticos – Mercedes Abad


“Malos tiempos para el absurdo o Las delicias de Onán”

Todos recordaron durante mucho tiempo la conmoción que causó aquel acontecimiento, cuyo eco fue ampliado hasta la náusea por la prensa amarilla. Las opiniones se dividieron rápidamente en dos facciones opuestas. La primera condenaba a Bernabé Lahiguera mientras la segunda intentaba tener en cuenta las absurdas circunstancias en las que se produjo la muerte de Dolores de la Borbolla.
La mayoría de las personas que aseguran tener una dosis suficiente de sentido común –sin mencionar siquiera una cuestión tan necesaria en estos casos como el sentido del humor- no se preguntaron cómo puede razonablemente alojarse un tapón de champagne en una cavidad vaginal. Estaban convencidos de que se trataba de un caso claro de asesinato. Tras violación, naturalmente. Y todo dentro de los imprevisibles cauces de la lógica. Pero la vida no tuvo el buen gusto de detenerse ante semejante hipertrofia de consideraciones lógicas.