sábado, 1 de octubre de 2005

Cartas a Dolores (I)



Querida Dolores,

había vuelto a sentirme adolescente, a vibrar con cada pequeña cosa. Pero ya no eres aquella joven inocente y loca que conocí. Te has echo mayor y sufres los males de esta sociedad. Te han atrapado con las mentiras que te convierten en adulto.

Ahora ya no estas a mi lado. Ya no podré llevarte a París, y descubrirte los rincones donde me escondo del mundo. Ya no podremos pasear por los jardines de Luxemburgo, ni asomarnos a la ventana de la buhardilla en los días de lluvia, ni dejarnos atrapar por la noche abrazados. Todo se ha roto. todo ha desaparecido. Todo se conjuga en pasado. Todo se escribe en condicional. Todo niega el futuro.

Nuestras noches de cama, en las que yo era maestro y tú aprendiz, se han convertido en noches solitarias. Las mías. Las tuyas, se han convertido en clases magistrales, dónde la maestra eres tú. Quién pudiera gozar de nuevo de tus tersos senos, de tu suave pubis, de tu sensual boca, de tus manos descubriendo cada rincón de mi anatomía, llegando a mi sexo, acariciando cada centímetro de él, siguiendo las indicaciones de mi cuerpo, consiguiendo el máximo placer, recreándote en mi satisfacción, pidíendome la tuya, y yo penetrando en una cueva inexplorada, abriendo la senda que otros ahora siguen. No puedo olvidarlo, no quiero olvidarlo, no sé olvidarlo.

Se acerca el otoño, los días son más cortos y las noches más frías. Yo casi no lo percibo. Hace tiempo que vivo en un eterno invierno. Desde que te fuiste. Porque te fuiste. No conseguimos quedarnos atrapados en un mundo perfecto, no conseguimos detener el tiempo en aquel día que no existió. El mundo sigue girando, y no parará ni para tí ni por mí. La locura que me contagiastes ha desaparecido, dejando un vacío que tendré que llenar. Porque tengo que llenarlo. No puedo vivir así, pero tengo que vivir sin tí.

Siempre tuyo irrespetuoso
Humbert.

3 comentarios:

ella dijo...

vaya, me dejó sin palabra, yo amo el otoño pero esa clase de otoños abandonados por su carga de recuerdos no..

Humbert dijo...

ella: te busco.

ella y su orgía dijo...

Qué suerte tiene Lo.

Abrazo orgiástico.