viernes, 2 de septiembre de 2005

Instintos básicos

Aquella noche no teníamos ganas de hacer nada. Los dos en camiseta y ropa interior nos tiramos en el sofá. Ella recostó su cabeza en mi regazo. Yo le acariciaba el pelo mientras con el mando a distancia pasaba de un canal a otro. En un canal programaban “Instinto Básico”, la película protagonizada por Sharon Stone. Avanzada la película llegamos a una escena en la que un encendido Michael Douglas, a falta de poder follarse a Sharon Stone, se va con su ex, una psiquiatra. Nada más entrar en la habitación la empuja contra la pared, le arranca la blusa y el sujetador y la empieza a besar y a acariciar con brusquedad. Le sube la falda y la empuja contra un sofá, rompiéndole las bragas al mismo tiempo que se baja los pantalones. La penetra por detrás sin contemplaciones. La agarra con fuerza por el cuello y empuja su cabeza hacia atrás. Esta completamente dominada por él.

Mi bóxer empezó a dejar intuir la erección que estaba teniendo. Sandra se dio cuenta de la situación. Me miró con ojos de viciosa. No cruzamos ni una palabra. Bajó el elástico de mi bóxer para dejar libre mi polla. La acarició suavemente hasta que llego a su tamaño máximo de erección. Sus labios empezaron a juguetear con ella. La punta de la lengua salía de su boca para ir humedeciendo mi capullo. La película seguía en la televisión pero ya no le prestábamos atención. La cogí por los brazos y la deje sobre la alfombra a cuatro patas. Ella se quito la camiseta mientras yo le bajaba el coulotte. La penetré con fuerza, sujetándola por encima de sus hombros para profundizar todo lo posible con mi polla en su vagina. Con cada penetración Sandra soltaba un gemido, entre placer y dolor. Metí mi dedo índice en su boca. Ella lo chupo moviéndolo de un lado a otro de la boca con su lengua. Así lubrificado empecé a trazar círculos en el esfínter de su culo, sin dejar de penetrarla. Podía ver como poco a poco el camino se iba abriendo. Introduje mi dedo y empecé a follarla con él. Cada vez dilataba más. Ahora ya podía meterle dos dedos. Cuando ya los dos dedos entraban y salían con facilidad, saque mi polla de su húmedo coño y se la metí en el culo. Hasta el fondo. Bruscamente. Ella dejo escapar un grito. Empecé a follarla rápidamente, sujetándola por las caderas. Ella empezó a gemir más fuerte. Me corrí. Había sido sexo sin contemplaciones. Duro. Sucio. Sólo instintos básicos.