jueves, 29 de marzo de 2007

No eran necesarias las palabras

Acaricio el lado de la cama en el que hace unas horas te veía dormir. Notó aún el olor de tu cuerpo mezclado con tu perfume. Y vienen a mi mente cada uno de los momentos que hemos vivido aquí mismo. Cómo mis labios besaban los tuyos, cómo poco a poco recorrían tu suave piel, dejando que mi lengua de vez en cuando también te saboreará. Cómo todo tu cuerpo se iba erizando, al llegar a tu cuello, al pasar casi desapercibido por tu pecho, al trazar un húmedo círculo sobre tu vientre, al levantar mis manos la delicada seda que cubría la intimidad de tu sexo. Tus manos me acariciaban, tus gemidos me aprobaban. No eran necesarias las palabras. Solo se escuchaba el murmullo de nuestros deseos, el roce de nuestros cuerpos. Y a Norah Jones como una lejana voz que nos llegaba desde la lejanía. Tus piernas sintieron mi lengua en su interior, doblándose al deseo, abriéndose al placer. Tu espalda se curvó, acercándome tu coño húmedo y excitado. Sentir tu deseo hizo palpitar y crecer aún más mi completamente erguido sexo. Mis labios se fundieron con tus labios interiores, y mi lengua te acarició hasta sentir que la desbordabas de placer. Tu cuerpo cayó sobre la cama e hiciste caer el mío a su lado. Entonces fueron tus labios quienes recorrieron mi piel, y fue tu lengua la que llegó hasta mi polla para lamerla mientras tus manos la sujetaban y acariciaban suavemente. Supiste cuando era el momento de pasar sobre mí y que nuestros sexos por fin se encontrarán. Noté como el tuyo se iba acoplando al mío hasta casi fundirse en uno. Noté como tu húmedo interior poco a poco iba impregnando toda mi dura verga, que entraba y salía de ti con cada uno de tus gemidos. Mi cuerpo se fue poniendo en tensión. Mis músculos se contraían con cada golpe de cadera. Tus piernas rozaban las mías subiendo hasta mi culo, empujándolo también hacía ti. En tu interior estalló nuestra lujuria. En tu interior se mezclaron nuestros orgasmos. En tu interior nuestros deseos fueron satisfechos.

2 comentarios:

La Dueña de un... dijo...

Humbert...me encantó tu relato, dame tu opinión sincera, del mío: http://diabloyalcohol.blogspot.com/2007/10/rosa-y-joaqun.html
Besos!!

Humbert dijo...

la dueña: gracias. sobre tu relato, te he dejado comentario en tu blog. un placer.