domingo, 4 de diciembre de 2005

Mordiéndonos los labios

Hacía cinco minutos que nos habíamos dicho adiós. Ella comparte piso con T., y después de una cena y unas cuantas copas con ellas, mi amigo A. y yo, las habíamos dejado en su piso. Llevé a A. hasta su coche y quedamos para la mañana siguiente ir a nadar un rato a la piscina del club deportivo. Nada más perder de vista a A., la llamé. "En cinco minutos estoy en tu casa". "No llames al timbre, yo te abró, no quiero que T. se entere".

Nada más llegar a su puerta me abrió. Me estaba esperando. Nos quedamos quietos, mirándonos. Toda la noche nos habíamos estado mirando, sin apenas decir nada más que generalidades. Los dos sabíamos lo que el otro quería. Nuestra atracción era clara, pero los cuatro trabajabamos en la misma empresa y no estaban bien vistas las relaciones entre empleados. Me cogió de la mano y me llevó con sigilo hasta su habitación. No pude esperar más. Le dí la vuelta y la bese. Ella llevó sus manos hasta mi nuca y acariciándome, presionó mis labios contra los suyos. Nos besamos con desesperación. Con la desesperación de no haber podido hacerlo durante toda la noche. Con la desesperación de no haberlo podido hacer en todo el día. Con la desesperación de no haberlo repetido desde ese beso furtivo en las escaleras que llevan a los archivos de la oficina. Empezó a desabrocharme la camisa mientras yo no hacía más que acariciar sus suaves cabellos, que disfrutar con esa sonrisa que se le dibujaba en los labios cada vez que levantaba la vista y nuestras miradas se cruzaban. Me fuí descalzando y quitándome los pantalones y los boxers. Ella solo tuvo que deslizar sus deliciosas manos por el nudo que sujetaba la bata azul que llevaba para dejar al descubierto su cuerpo desnudo. Nos convertimos en una maraña de brazos y piernas. Recorrí todo su cuerpo con mis labios. Su sexo estaba húmedo y sonrosado. Tumbados formando un perfecto 69, la visión de su sexo no hizo más que excitar más el mío. Mientras mis manos acariciaban sus muslos, mi boca saboreaba su sexo. Mi lengua separaba sus labios para introducirse un poco en ella con cada movimiento. Ella, con su mano, hacía crecer mi pene con suaves movimientos. Su clítoris era ya una perla dura que con cada caricia de mi lengua, hacía que ella dejara escapar un ahogado gemido. Ella acabó por meterse mi polla en su boca y empezó a deslizar sus labios por mi pene mientras su lengua lo acariciaba. No pude por más que cruzar mis brazos por encima de su culo y apretar más mi boca contra su sexo. Ella tambien intensificó su mamada, metiendose mi polla en su totalidad para despues sacarla y dejarla toda húmeda y palpitante, fría al contacto con el aire. Empezó a besarme alrededor de ella pero sin tocarla. deseaba que el calor que sentía ahora en mis labios, aplacaran esa sensación de frío y deseo. Ella me recibió dulcemente en su vagina y en su boca. Nuestras lenguas no dejaban de cruzarse mientras nuestros sexos se acoplaban perfectamente. Mi semen la inundó en silencio. Ella clavó sus uñas en mi espalda mientras tensaba todo su cuerpo, apretándolo contra el mío. Notaba que ella quería más. Quería llegar a sentir lo mismo que yo. Mi mano bajo hasta su coño, acariciando todo el recorrido por su cuerpo, antes de introducirme en su sexo. Mientras con dos dedos la penetraba, el pulgar no dejaba de acariciar esa perla que la hacía mover su cuerpo convulsamente. Mi lengua rodeaba el pezón del pecho que sujetaba con mi mano. Un pezón duro, sobresaliente, que coronaba un pecho perfecto y terso. No tardó mucho en mojarme por completo los dedos, que aún acariciaban su interior. Mordiéndose sus labios, aplacó las ansías de dejar escapar sus gemídos de placer. Aquella noche sufrimos y disfrutamos. Sufrimos por no poder dar rienda suelta a todos nuestros deseos al tener a T. en la habitación de al lado; y disfrutamos, disfrutamos, disfrutamos.

A la mañana siguiente no fuí a la piscina. Me excuse con A. y me quede en casa. Las marcas de mi espalda no tenían fácil explicación.

7 comentarios:

Speranza dijo...

mmmmmmm


así yo también mordería mis labios.. ;)

labios a tí.. y gracias por tus saludos..

Art_Alegoría dijo...

No es de tus mejores posts.
Es una opinión sincera y bien intencionada.
Hay una falta ortográfica inicial, en el "yo te habro".


Un atentísimo cordial y respetuoso Saludo.

Art_Alegoría

Froymario dijo...

Me gustó, aunque es verdad hay otros mejores, como el de la prostituta, pero está muy bueno este también...saludos

Extasis Azul dijo...

quien representa T. Para A.? su jefe? su novio? umm tendras que decirmelo... por cierto... me caga la madre esa Art_alegoria... tu puedes poner las letras como se te antojen y si no le parece a señorita perfeccion, que se vaya por un tubo derechito al inoloro... y si lo escribí mal, me vale! en algun blog tiene que ser la sal de los comentarios, ja!
besitos muy cariñosos y gracias por tus visitas silenciosas...

Humbert dijo...

speranza: mejor tener la libertad de morder los de tu amante antes que los tuyos. besos.

art_alegoria: cierto, no es de los mejores, pero uno tiene sus días malos. la falta ortográfica fue un lapsus ya que dos líneas más abajo esta escrito correctamente. espero convencerte en un próximo post.

froymario: sí, pero el texto de "puta" no es mío, es de nelly arcan.

extasis azul: A. y yo trabajamos en un departamento y tenemos la misma categoría profesional. T. y Ella son de otro departamento. no existe relación jefe-subordinado. y entre T. y A. no hay relación más allá de la amistad, que yo sepa. besos.

Anónimo dijo...

jajja me refería a morder para no enmudecer gritando. ;)

speranza.

galilea dijo...

Me gusta ese morderse los labios y aguantarse las ganas de gemir y gritar... y clavar las uñas en la espalda ante la impetencia de no poder hacer ruido.

Un besito.