martes, 28 de febrero de 2006

En la espera escribí...

Hoy he abierto la bandeja de entrada de mi correo y me he encontrado con un mail que llevaba por asunto:"La Diosa Afrodita quiere invitarte a una orgía....". La dulce Afrodita ha regresado a la blogosfera, y con una idea inovadora. Su mail, además de una foto que después he visto colgada en su blog, solo contenía una frase ("he vuelto, y tengo una propuesta para hacerte... Una orgia de letras y fantasías deslizandose por las penumbras callejuelas de mi panteón abandonado") y un link a su blog.

Allí me he encontrado con un post que nos invitaba ha escribir en su blog, abriéndonos sus puertas de par en par. Me ha faltado tiempo para sumarme a esta revolución, a este ofrecimiento desmesurado, a esta orgía en que se puede convertir Las fantasías de Afrodita.

Mi contribución a la orgía ya está publicada, y espero que la dulce Afrodita esté satisfecha con ella.




P.D. del 19 de junio de 2006

En previsión de que el blog de la dulce Afrodita pueda desaparecer, incluyo aquí el texto que publique en el mismo.

El la espera de mi Diosa Afrodita escribí...

necesito que regreses,
necesito de tus letras,
necesito de tus imagenes.
mi sexo solo te desea a ti.
desea que lo acaricies,
que lo tomes en tus manos,
que tu boca humedezca toda su longitud
que tus labios de seda rocen su contorno
que tu lengua lama esa punta rosada
que desea darte su semen para llenar tu boca.
y luego, sin decrecer, tomarte,
introducirme dentro de ti,
hacerte estallar a ti en un orgasmo,
en otro, en otro, y poder degustar tu néctar,
y lamer todo tu sexo, húmedo, caliente.
y deseoso de más, preparo tu culo,
para recibir mi polla, de nuevo palpitante,
gruesa, deseando más de tí, a cada momento,
mientras tu permaneces con lo ojos cerrados,
disfrutando, gozando, hasta que me pidas que pare,
que no puedes más, que tu cuerpo no resiste más placer.
y yo permaneceré a tu lado, acariciando toda tu piel,
tu pecho desnudo, tu cintura delicada, tus muslos tersos
que guardan tu coño, rebosante, precioso.
aquí estoy, esperando complacerte.
cuando tu lo desees.
esperando tu placer.
deseando tu sexo.
humbert

p.d. gracias por la invitación a esta orgía en que has convertido tu casa. un placer.

viernes, 24 de febrero de 2006

Dos noches




















Abro tus piernas
Beso tus muslos
Muevo mi lengua
Sobre tu rosada piel
Hasta que mi boca
Se llena con tu placer
Mis ojos miran
Más allá de tu ombligo
Para descubrir
Entre tus senos
Tu rostro extasiado
Tus ojos cerrados
Mientras tus manos
Acarician mi cabello

Me invitas
A penetrar en ti
Tu húmedo sexo
Recibe mi sexo
Acariciándolo
En tu interior
Tus piernas
Rodean
Mi cintura
Empujándome
Con fuerza
Y recibes el fruto
De mi orgasmo
Con tus ojos
En la profundidad
De los míos

Han sido dos noches
De placer sin límites
Hemos disfrutado
De nuestros cuerpos
Hasta el agotamiento
Pero no habrá más
Porque así es la vida
Porque así lo ha decidido el destino

sábado, 18 de febrero de 2006

Historia de O - Pauline Réage

Un día, su amante lleva a O a dar un paseo por un lugar al que nunca van, el parque Montsouris y el parque Monceau. Junto a un ángulo del parque, en la esquina de una calle en la que no hay estación de taxis, después de pasear por el parque y de haberse sentado al borde del césped, ven un coche con contador, parecido a un taxi.

-Sube- le dice él.

Ella sube al taxi. Está anocheciendo y es otoño. Ella viste como siempre: zapatos de tacón alto, traje de chaqueta con falda plisada, blusa de seda y sombrero. Pero lleva guantes largos que le cubren las bocamangas y, en su bolso de piel, sus documentos, la polvera y la barra de labios. El taxi arranca suavemente sin que el hombre haya dicho una sola palabra al conductor. Pero baja las cortinillas a derecha e izquierda y también detrás; ella se quita los guantes, pensando que él va a abrazarla o que quiere que le acaricie. Pero él le dice:

- El bolso te estorba. Dámelo- ella se lo da. El hombre lo deja lejos de su alcance y añade-: Estás demasiado vestida. Desabróchate las ligas y bájate las medias hasta encima de las rodillas. Ponte estas ligas.

Ella siente cierto apuro, el taxi va más aprisa y teme que el conductor vuelva la cabeza. Por fin, las medias quedan enrolladas.

martes, 14 de febrero de 2006

jueves, 9 de febrero de 2006

jueves, 2 de febrero de 2006

El amante - Marguerite Duras

Un día, ya entrada en años, en el vestíbulo de un edificio público, un hombre se me acercó. Se dio a conocer y me dijo:"la conozco desde siempre. Todo el mundo dice que de joven era usted hermosa, me he acercado para decirle que en mi opinión la considero más hermosa ahora que en su juventud, su rostro de muchacha me gustaba mucho menos que el de ahora, devastado".

Pienso con frecuencia en esta imagen que sólo yo sigo viendo y de la que nunca he hablado. Siempre está ahí en el mismo silencio, deslumbrante. Es la que más me gusta de mí misma. Aquella en la que me reconozco, en la que me fascino.

Muy pronto en mi vida fue demasiado tarde. A los dieciocho años ya era demasiado tarde.


miércoles, 1 de febrero de 2006

Cartas a Dolores (III)


Querida Dolores,

Desconozco dónde vives, pero tu ciudad es la mía. Desconozco que nombre usas, pero adoro cada letra que lo forma. Desconozco que flores adornan tu jardín, pero su perfume me embriaga. Desconozco tus formas de mujer, pero acaricio cada curva de tu cuerpo. Desconozco si te han hecho daño, pero sufro por ti, con la misma intensidad que te amo. Desconozco que vida llevas, pero quiero vivirla a tu lado. Desconozco tus sueños, pero volaría hasta alcanzarlos y estar en ellos. Desconozco el latido de tu corazón, pero mi pulso se acelera con el tuyo. Te desconozco, pero sigo deseándote.

Tuyo irrespetuoso
Humbert.