martes, 31 de enero de 2006



"En todo encuentro erótico
hay un personaje invisible
y siempre activo:
la imaginación".


Octavio Paz

sábado, 28 de enero de 2006

Porque ella también lo desea

Sus mensajes no habían dejado lugar a equívocos respecto a sus intenciones. Y yo sentía una atracción irresistible por ella. Citarnos en aquella habitación de hotel había sido una consecuencia lógica de todo el proceso de tensión sexual de nuestra relación a distancia. Ahora, allí estábamos los dos, desnudos, frente a frente, sin tocarnos todavía, aguantándonos todavía nuestras ganas de acariciarnos. Hasta ese momento ni siquiera nos habíamos dado la mano. Lo habíamos evitado. Solo pensar en rozar su piel, hizo que mi polla creciera dentro del pantalón cuando nos dijimos: “hola” en el hall del hotel, unos minutos antes. Sabía que no la podría tocar hasta que estuviéramos en la habitación.

-"¿de verdad que me dedicarás todas tus atenciones como decías en tu mail? mira que soy caprichosa..."-me dijo con una mirada entre Lolita y lasciva. Me acerque a ella sin apartar mi vista de sus ojos. Mis manos rodearon su cintura y descendieron para apretar su culo con mis dos manos, acercando su sexo al mío: -"mi niña perversa, no dudes nunca en reclamar lo que creas tuyo, yo estaré siempre dispuesto a proporcionártelo"-. Ella cruzó sus brazos por detrás de mi nuca, fundiéndonos en un abrazo desnudo que se cerró en un beso salvaje. Mis manos subieron por su espalda, camino de su nuca. -"No me sueltes"- alcanzó a decir, en el tiempo que sus labios se separaban de los míos para lanzarse sobre mi cuello. -"Apriétame fuerte contra ti"- me dijo antes de empezar a mordisquearme el cuello. Mis manos bajaron de nuevo hacia su culo, duro, perfecto. Mi polla se desplazaba arriba y abajo por su pubis a cada movimiento de mi cadera. Ella abrió sus piernas, invitándome a que penetrará entre ellas. Sus dientes habían dado paso a su lengua, que me lamía suavemente la piel enrojecida por los mordiscos. Su cálido aliento no hacía más que erizar todo lo que estaba a su alcance. Mis dedos se mojaron nada más llegar a las cercanías de, lo que ella había definido como "la cueva de la loba". Su mano descendió hasta alcanzar mi pene, ya palpitante de excitación. Movió sus dedos arriba y abajo, al tiempo que con un suave movimiento lo introdujo en su lubrificada vagina. Seguí con mis movimientos de cadera, pero ahora estos se transformaban en rítmicas penetraciones de mi polla. Poco a poco nuestros cuerpos unidos se fueron desplazando hasta que su espalda topó con la pared. Mis penetraciones se hicieron más profundas y rápidas. Ella empezó a jadear al tiempo que giraba su cabeza ofreciéndome su esbelto cuello. Mis labios empezaron a besar su clavícula y fueron subiendo por su tersa piel hasta cerrar mi boca en el lóbulo de su oreja, acariciándolo con mi lengua. Una de mis manos ascendió lentamente por su vientre hasta alcanzar su pecho, que se estremeció al contactar mis dedos con su pezón. Su espalda se arqueó, sus ojos se entrecerraron, sus manos en mi espalda me apretaron aún más contra ella. Sentí sus pezones erguidos en mi pecho y como sus piernas se cruzaban sobre mi culo. Toda ella descansaba sobre mis piernas y mi polla. Rodamos hasta que mi espalda descanso sobre la pared. Haciendo fuerza con sus brazos, consiguió que mi polla no dejara de entrar y salir de su coño. Nuestros cuerpos ya sudorosos estaban en una continua tensión.

-"Ya es hora de que te pruebe"- dijo ella sacando mi polla de su interior, y dejándose caer sobre sus rodillas frente a mí. Mi pene estaba erecto delante de su rostro. Lo observó lascivamente antes de introducírselo en la boca y empezar a lamerlo. Sus labios mojaban todo lo largo de mi polla cada vez que esta entraba y salía. Cuando sentí que el semen estaba a punto de hacerme estallar, con mis manos acerque más su cabeza a mi vientre, introduciendo mi polla por completo en su boca. Una vez sentí sus labios acariciando el principio de mis huevos me corrí, dejando escapar un profundo gemido de placer. Ella no dejo de lamer mi polla hasta que esta empezó a perder volumen dentro de su boca. Sus besos fueron subiendo por mi vientre, mi pecho y mi cuello hasta llegar a mis labios. Nuestras lenguas se fundieron en una sabrosa danza.


-"Eres un canalla"- dijo ella mientras me daba un cachetazo en el culo, en su camino hacía la ducha. Yo seguí con la mirada el movimiento de su culo. -"Que sepas que esto no se acaba aquí. Ahora eres todo mío y harás lo que yo te pida"- la oí que me decía desde el baño al tiempo que empezaba a correr el agua de la ducha. -"Siempre me has tenido. Pide un deseo y se hará realidad"- le fui diciendo mientras me dirigía al baño.

Los dos entramos en la ducha. Ella me miró y me susurró: -"deja que te dirija por mi anatomía"-. Yo tenía en una mano una esponja enjabonada y en la otra el extremo de la ducha. Ella cogió con sus manos mis dos muñecas y empezó a acompañar mis manos por su cuerpo, mojándolo, enjabonándolo, mojándolo otra vez. Recorrimos sus brazos, desde las depiladas axilas hasta la punta de sus dedos; su cuerpo desde ese fabuloso cuello, pasando por sus magnificas y sabrosas tetas, hasta llegar a su pubis, con un bello vello, depilado, cuidadosamente, para formar un triangulo exquisito. Mis manos se liberaron de sus guías y sus cargas para acariciar esos labios mayores, para separarlos, para dejar paso a mi lengua, deseosa de lamer y acariciar. Poco a poco los lametones fueron alargando su recorrido hasta alcanzar su clítoris, ya duro. Mis labios se concentraron en él hasta sentir la necesidad de mordisquearlo suavemente. Los dedos índice y corazón empezaron a girar un cuarto de vuelta cada vez que entraban y salían de aquella rosada cueva. Noté como su cuerpo se convulsionaba en el momento del orgasmo. Mis dedos notaron como los fluidos aumentaban en su interior. Después de seguir por unos momentos, me incorporé e introduje mi polla en su coño. Antes de que pudiera correrme, pude notar como ella cubría mi polla con su corrida. Nuestros fluidos se mezclaron dentro de ella, igual que nuestros cuerpos se confundían bajo el agua.

Y ahora que ha pasado el tiempo, espero una cita con ella; con esa mujer caprichosa, desconfiada, y deseada. Porque sé que disfrutaremos. Porque sé que ella también lo desea.

jueves, 26 de enero de 2006

Interés por la botánica


clitoria mariana es el nombre científico. el caso es que me recuerda algo...suave, delicado, placentero al tacto, de gran belleza, y que, como las flores, a las mujeres les encanta que te acuerdes de que existe cuando estás con ellas.

martes, 24 de enero de 2006

5 hábitos raros


vamos a exhibirnos un poco:


1- poner lejos de mi alcance dos despertadores para obligarme a salir de la cama por las mañanas. soy más nocturno que diurno.

2- poner al día la agenda y después no utilizarla. prefiero improvisar, como buen mediterráneo.

3- comprar el periódico, ojearlo, y guardarlo, para despues leer unos cuantos a la vez al cabo de 2 ó 3 meses. te das cuenta de qué es importante y de qué no.

4- cuando voy a comprar libros, tengo la imperiosa necesitad de ir primero al baño. será que mi cuerpo sabe que el tiempo que puede transcurrir curioseando por las librerías, excede al que pueden aguantar las necesidades fisiológicas.

5- de vez en cuando, siento la necesidad de desaparecer. puedo irme de la ciudad o perderme dentro de ella, pero siempre desconectando de lugares y personas conocidas. pueden ser horas o días, eso depende del tiempo que necesite para recargarme.

y todo estos sin entrar en el tema que much@s esperaban, no inmiky? ;D . no descarto hacer uno más adelante con 5 hábitos raros en el sexo. seguro que tiene éxito.

Paso el testigo a quién quiera cogerlo, pero especialmente a: nani h. porque siendo atómica y medio loca tambien debe ser rara, rara, rara, a venganza morena porque le gusta sincerarse y me debe un meme que todavía espero, a lokura, porque deseo saber más de su lokura, y a meike porque la tengo un poco abandonada ya que no me funciona bien el haloscan de sus comentarios.
y sólo pongo cuatro porque no me gusta mucho seguir las reglas. otro de mis hábitos. por eso tampoco pongo las condiciones de este juego. este juego ya no tiene reglas. que cada uno haga con él lo que quiera.

lunes, 23 de enero de 2006

domingo, 22 de enero de 2006

Moi Lolita - Alizee

La joven Alizee encarna a la perfección el mito de Lolita, tantas veces repetido en literatura, cine, música o publicidad. Gracias a kahlo (fuente inagotable de material) podemos disfrutar del clip de "Moi Lolita".

Moi Lolita - Alizee
Y tambien, porque no, podemos disfrutar del escultural cuerpo que gasta la cantante...

jueves, 19 de enero de 2006

martes, 17 de enero de 2006

Los cien golpes - Melissa P.

6 de julio de 2000
15.25

Diario:
Escribo en la penumbra de mi cuarto tapizado por las estampas de Gustave Klimt y los pósters de Marlene Dietrich. Ella me atisba con su mirada lánguida y soberbia mientras garabateo la hoja blanca sobre la que se reflejan los rayos del sol, apenas filtrados por las rendijas de las persianas.
Hace calor, un calor tórrido, seco. Oigo el sonido de la televisión encendida en la otra habitación y me llega la vocecita de mi hermana, que entona la sintonía de un programa de dibujos animados americano; fuera un grillo chilla su despreocupación y todo es tranquilo y apacible dentro de esta casa. Parece que todo estuviera encerrado y protegido por una campana de cristal finísimo y el calor hace más pesados los movimientos. Pero dentro de mí no hay calma. Es como si un ratón me royera el alma de una manera tan imperceptible que incluso parece dulce. No estoy mal, ni bien; lo inquietante es que "no estoy". Pero sé dónde encontrarme: basta levantar la mirada y reflejarla en el espejo para que una calma y una felicidad benigna se apoderen de mí.
Me admiro ante el espejo y me quedo extasiada por los contornos que se van delineando poco a poco, por los músculos que toman una forma más modelada y segura, por los senos que comienzan a advertirse debajo de las camisetas y se mueven suavemente a cada paso. Desde pequeña deambulando cándidamente desnuda por la casa, mi madre me ha habituado a observar el cuerpo femenino, por eso para mí no son un misterio las formas de una mujer adulta. Pero, como un bosque inextricable, el vello esconde el Secreto y lo oculta a los ojos. Muchas veces, siempre con mi imagen reflejada en el espejo, introduzco despacio un dedo y, mirándome a los ojos, me enfrento a un sentimiento de amor y de admiración por mí misma. el placer de mirarme es tan grande y tan fuerte que de pronto se vuelve un placer físico, que llega con un cosquilleo inicial y termina con un calor y un estremecimiento nuevos, que duran pocos instantes. Después viene la vergüenza. Al contrario que Alessandra, nunca me entrego a fantasías mientras me toco. Hace algún tiempo me confió que se tocaba y me dijo que en esos momentos le gusta pensar que un hombre la posee por la fuerza y con violencia, como para hacerle daño. A mí me asombró porque para excitarme me basta con observarme. Me preguntó si yo también me tocaba y le dije que no. No quiero destruir este mundo de algodones que me he construido, es un mundo mío, cuyos únicos habitantes son mi cuerpo y el espejo: responder que sí a su pregunta habría sido traicionarlo.


miércoles, 11 de enero de 2006

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domingo, 8 de enero de 2006